Una verdadera leyenda del atletismo mundial.
En primer lugar, en nombre del atletismo asturiano, queremos agradecerle su tiempo. Es un verdadero placer tenerle con nosotros en Asturias.
—Hoy en día se habla mucho de los avances en el atletismo. Usted, que ha sido uno de los mejores atletas del mundo, ¿Cuáles cree que han sido los principales cambios?
Con toda sinceridad, diría que casi todo el mundo piensa que los grandes cambios han sido las zapatillas. Pero yo añadiría también las pistas. La de Tokio, por ejemplo, fue diseñada específicamente para lograr tiempos rápidos. Es increíble: el material es alucinante y hace que correr rápido sea mucho más fácil.
—Por curiosidad, con las zapatillas y las pistas actuales, ¿qué marca cree que podría haber hecho?
Creo que, con los avances tecnológicos de hoy en día, podría haber corrido los 400 m vallas en 45.5 segundos. También hay que tener en cuenta otros factores. Mi mejor año fue, sin duda, 1978. Como no tenía competencia, corría únicamente para ganar, no para batir récords. Eso hoy ha cambiado mucho. Aun así, creo que ese año, si hubiera tenido competencia y necesidad, podría haber corrido en 46.2.
—Fue campeón olímpico en Montreal 1976 y en Los Ángeles 1984. En cuanto a la preparación para Los Ángeles, ¿cómo manejó la presión y las exigencias?
Tuve la suerte de contar con un gran equipo que me apoyaba. Aunque, si miro atrás, quizá me arrepienta de haber hecho tanta publicidad; era difícil decir que no a los patrocinadores.
Hoy en día, las redes sociales ayudan a los atletas, pero también suponen una presión añadida por la obligación de mostrar tu vida cotidiana —qué haces, qué comes, cómo entrenas—. Satisfacer a los patrocinadores añade una carga extra.
—Es un referente para muchas generaciones. ¿Podría darnos algún consejo para los atletas jóvenes?
Mi principal consejo es que un atleta debe conocer la biomecánica de su cuerpo: cómo funciona y qué le resulta beneficioso. Para mí eso es esencial; digamos que ha sido mi gran secreto y lo he aplicado toda mi vida.
La nutrición también es muy importante. Ahora tengo 70 años y llevo más de 40 cocinando. Te puedo decir que solo he aumentado 3 kilos respecto a mi peso cuando competía.
—Usted es ingeniero de profesión. ¿Cómo se adaptó a la vida después de ser un atleta de clase mundial?
Así es. Tuve la suerte de haber trabajado como ingeniero y continué con esa labor, en cierta medida, durante mis años como atleta. Después del atletismo, me dediqué dos años al bobsleigh, y desde entonces he mantenido un buen nivel de forma física: voy al gimnasio varias veces a la semana y practico artes marciales.
Mantenerse ocupado es fundamental para estar sano.
—Le agradecemos mucho su tiempo. Es una pena que no podamos organizar con usted un evento con atletas asturianos, aunque comprendemos su apretada agenda.
